
Ojalá pudiera conocer un maestro que me volara la mente.
Aunque suene cursi - y me importa una reverenda - los guías son necesarios.
Cuando tuve uno sentía que todo tenía sentido, y creía que la vida en sí estaba pagada de sí misma.
Ahora es como un vórtex de interrogantes cuáticas. Y aunque disfruto todo, porque a lo que más le tengo miedo es al arrepentimiento - y hay que comprar esa filosofía barata que en realidad, todo el mundo quiere lo que tiene el vecino. Es la verdad - de igual manera, sin un guía... es como vivir por vivir.
Y no es onda, quiero un Bruce Lee o un Chuck Norris y rá.
No. Yo me refiero al de verdad.
No sé... yo cada vez me convenzo más que nada me viene. Y no es de snob, ni ser arribista barata. Na' que ver.
Es que es verdad. Siempre el sentirse fuera de lugar... excepto en mi pega y en mi casa. ¿Quizá porque en ambas tengo algo de control sobre lo que ocurre? Figurativamente hablando...
Me cargan las ataduras inútiles.
Por eso escapo a las obsesiones. Porque de algún modo, dan algo de sentido a toda la confusión a lo Klee. Por eso ahora es Cortázar, y los escritores cruzados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario